viernes, 14 de enero de 2011

FORMAS DE QUERER

En lo que respecta a los modos de  llamar la atención de  aquellas personas a quienen tenemos en lo alto de nuestra estima, las variantes demostrativas resultan múltiples.
En el caso de Mi gata Camila (  que  cada vez que encuentra la  ventana de la cocina abierta viene a dejarme un mimo) es con sus deposiciones.
Levanteme luego de uno de esos sueños raros de noche de calor, incómodo, hecho un nudo marinero con la sábana y abrojado a las 4 almohadas mientras pataleaba en sentido del bendito despertador. Tras intentos infructuosos de entrarle al casio de tres dedos y luego de una generosa lamida de Vegas ( es inusual que  Vegas se levante tan cariñoso sino quiere comer, salir a pasear o hay promociones de cuchas en la tele) bajamos a desayunar como todos los días. Trocitos dogui para el él y trocitos Kellogs para mi. He descubierto que licuándolos con frutillas y maracuyá se  vuelven un batido potente que me ahorra la vergüenza del somnoliento: meterme la cuchara con leche y copos en los ojos o quedarme dormido sobre un café caliente.
Vuelvo para el lado de la oficina y  encuentro a Camila, mansa, maullando contentaaa y dando  vueltas de un lado al otro como un lirón. Algo  huele raro y el perro tiene cara de " a mi no me eches la culpa".
Debajo de mi escritorio, en un lugar estratégicamente  colocado, un terso tereso.
Dios sabe que  he heredado poco de mi padre, más este si algo me ha dejado, es la capacidad de  sentir poca a ninguna empatía con los animales cuando estos se mandan una cagada. El repasadorazo felino del Viejo Sr Creed es un prodigio  de las anécdotas familiares, seguida de su capacidad de aplicar el empeine entero en el culo del gato cuando este le juega una mala pasada.
Cuenta la leyenda que  en un verano de  1996, el viejo Sr Creed, intentaba almorzar su costeleta de res con ensalada. En el tiempo en que se disponía a comer,  y ante un llamado telefónico, su gato ( Matrero 1, despues  hubieron otros Matreros a los que simplemente se les cambiaba el número) le hizo el churrasco.
Al volver encontró al gato lastrándo cómodo sobre la mesa  sin mosquearse. Tomándolo del cogote, lo miró con detenimiento. Lo posicionó en el aire, dejándolo caer suavemente con la gracia de los mejores porteros guardametas y conectó un home run  de gato, que hubiera hecho llorar a  ALF como a un  niño.
Desde la puerta de su casa hasta el cerezo de enfrente  hay  16 metros, aún veo en esa trayectoria, a Matrero, extendiendo las patas como una ardilla voladora para dar con las ramas altas.
Del mismo modo, tomé a Camila, le acaricié detrás de la oreja, la deposité frente a la ventana desde donde me mira cocinar esperando le tire un poquito de pollo, y le puse  un repasadorazo de antología.
Por ahora estamos peleados, Vegas camina con cara de convidado de piedra  y se corre del paso para no molestar, presintiendo que el horno no está para bollos.
Me quedé limpiando el piso con desinfectante media hora... Mañana me voy al tigre a comprar un  cerezo.

By " Cat Power" Colton & "Wet kiss" Vegas.
  H

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